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domingo, 25 de enero de 2009

Cómo conciliar familia y trabajo

Desde este blog, queremos ser muy cercanos al núcleo familiar y a las relaciones padres e hijos. Vamos a tratar de dar nuestra discreta opinión de la conciliación del trabajo y familia. Para muchos padres, cada día es más difícil conciliar el trabajo con los hijos. Muchos se sienten frustrados, culpables, e impotentes ante la falta de tiempo que tienen para estar juntos a ellos, por tener que dejar a sus hijos a la educación de terceras personas, por no poder participar e acompañarlos más de cerca en sus actividades, etc. Todos sabemos que los padres son la base en la estructuración de la personalidad de sus hijos. Lo que no se espera es que esa base tenga que estar más alejada de ellos en nombre de un trabajo o empleo. Aunque es incuestionable que ese "abandono" repercute en la formación de la identificación de los niños, lo cierto es que ellos acaban acostumbrándose y adaptándose, de una forma o de otra, a cualquier tipo de situación. Algunos sufren al principio, pero acaban habituándose a la rutina de su familia. En momentos especiales, echarán más de menos a sus padres, pero infelizmente en muchos casos no se puede hacer nada para solucionar esa situación.
Educación a distancia
En los casos en que los padres tengan que trabajar, y por ello tengan que estar todo el día fuera de casa y lejos de sus hijos, hay que encontrar y establecer momentos de encuentro entre todos. La actitud de los padres, en ese sentido, ha de ser constante y planificada, puesto que todos los niños necesitan del afecto, de atención, y del contacto físico de sus padres. Los momentos que los padres comparten con sus hijos representan una riqueza en todos los sentidos, para ambos. Aunque sea poco, debe ser una reunión en la que los padres estén totalmente volcados a ellos, para oírles y escuchar, con interés, las experiencias vividas por los niños. Sin embargo, los psicólogos dicen que ha de ser una actitud natural y no una obligación, visto que los niños tienen una sensibilidad muy grande que les harían percibir la falta de placer de sus padres en este momento, pudiendo interpretarlo como "no me quieren", o como "yo les molesto", o aún "no les gusto". La espontaneidad en la relación es muy importante. Los padres no deben sentirse culpables por tener que trabajar. Pero deben estar siempre que posible, en lo bueno y en lo malo, al lado de sus hijos; jugar y charlar con ellos. Si los niños tienen la atención y el amor que tanto necesitan, el vínculo afectivo con sus padres estará estimulado, y se verá incrementada su auto-estima y confianza. Los niños necesitan saber que aunque estén lejos de sus padres, tendrán que seguir las reglas de ellos. La educación no solamente te hace de forma presencial.
¿Qué sería lo ideal?
La necesidad de conciliar vida familiar y laboral no puede separarse de la idea de corresponsabilidad en la familia y en la propia sociedad. Debemos ser conscientes de que las personas deben ser valoradas por lo que son, como personas, y no por lo que tienen. Teresa López, decana de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidenta de la fundación Acción Familiar, en uno de sus artículos, cree que se debería empezar a construir un cambio de cultura tras el que la familia recobre el protagonismo que se merece como estructura básica de una sociedad bien construida y equilibrada. Para eso, ella propone cuatro líneas de pensamientos, para posterior reflexión.
1- La responsabilidad de tener hijos y educarlos es exclusivamente de la familia. La sociedad en general y los poderes públicos deben ayudarle a cumplir sus funciones, pero ni éstos ni nadie deben arbitrar políticas que sustituyan a la propia familia. No se trata de alargar los horarios de los colegios hasta las diez de la noche para que los niños "no molesten", o llenarlos de actividades extraescolares para que de este modo, madres y padres puedan trabajar sin tener que ocuparse de ellos. Existe una absoluta desconexión entre los horario de nuestros hijos y los de nuestros trabajos. No es lógico que los horarios irracionales de trabajo obliguen a alargar la permanencia de los hijos fuera del hogar. Se debe abogar por cambiar nuestra cultura en lo que al uso del tiempo se refiere.
2- Las decisiones tomadas en el seno familiar deben afectar exclusivamente a nuestro ámbito privado. Si tenemos hijos o no, es una decisión familiar, y aunque dicha decisión sea algo que queda de puertas adentro, evidentemente sus consecuencias salen de la propia familia, lo que quiere decir que existen fuertes interrelaciones entre las decisiones que se toman en las familias y la propia sociedad. Una afecta a la otra, cuando no lo debería.
3- Cuando se habla de conciliación familiar y laboral, normalmente se habla de políticas públicas concebidas como políticas de mujer, con lo cual, fallamos por la base. La familia es una unidad que sí misma aporta a la sociedad mucho más de lo que aporta la suma de cada uno de sus miembros, por lo que esas políticas de conciliación deben ir más allá de los derechos de la mujer e incorporar al debate los derechos de todos los miembros de la familia con la misma intensidad. La conciliación de la vida familiar y laboral nunca será posible si no existe la debida corresponsabilidad la cual exige que se valore no solamente el trabajo que la mujer hace dentro del hogar, el trabajo básicamente educativo que hace con sus hijos, sino también su papel profesional. La sociedad irá cambiando a medida que las responsabilidades estén mucho más repartidas entre mujeres y hombres.

2 comentarios:

A. Morgan dijo...

La verdad es que me río yo de la conciliación. No conozco a nadie que en su empresa se lleve a cabo como se debe, si no cuentos chinos politicamente correctos, pero seguimos igual.
Nosotros intentamos estar el máximo tiempo con nuestros hijos, pero siempre nos parece poco.

Aliceandbows dijo...

En cierto modo, estoy en total acuerdo contigo. La conciliación se consigue "a calzador", aunque considero que los padres trabajadores piensan mucho en la calidad del tiempo que dedican a sus hij@s. Hasta que esto cambie supone un esfuerzo adicional por nuestra parte. Gracias.